• Marketing y Publicidad Social Media
  • 17.02.2017

    555

    Si su organización cuenta con un líder que trabaja con base en los errores de sus empleados, el liderazgo disfuncional puede ser un problema interno muy grave. Una nueva investigación revela lo perjudiciales que son los jefes tóxicos para las personas y las organizaciones.

    Pero ¿qué hace tóxico a un jefe?

    Sólo porque un líder es desorganizado o inepto no significa que sea tóxico. Algunas personas simplemente carecen de las habilidades de liderazgo adecuadas. Sin embargo, un líder tóxico se compromete proactivamente en dañar a otros. Ellos usan el miedo y la intimidación para mantener el control. Actúan como matones y eligen a menudo a sus víctimas. Ellos pueden tratar de obtener respeto con amenazas, exhibiendo rasgos narcisistas y psicopáticos. Abusan de sus posiciones de poder y carecen de empatía con otros trabajadores.

    ¿Y qué daño causan?

    Si alguna vez ha trabajado para un jefe tóxico, sabe de primera mano lo terrible que puede ser. Un estudio reciente de la Escuela de Negocios de la Universidad de Manchester examinó de cerca cómo los empleados son afectados por estos jefes. Con una muestra de 1.200 participantes de una variedad de industrias en varios países diferentes las personas que trabajaban para un jefe tóxico experimentaron tasas más bajas de satisfacción laboral. Pero, lo que es más alarmante, la miseria en el lugar de trabajo de los empleados se extendió también a sus vidas personales. Los investigadores descubrieron que estos empleados tenían más probabilidades de experimentar depresión clínica.

    Los jefes tóxicos no sólo son malos para los empleados, sino que son perjudiciales para toda la cultura de una empresa. Los investigadores encontraron que el comportamiento de un líder tóxico se extiende entre las filas. Bajo este liderazgo, es más probable que los empleados se vuelvan excesivamente críticos unos con otros. Ellos son más propensos a tomar crédito por el trabajo de otras personas y se comportan de manera más agresiva hacia sus compañeros de trabajo.

    Reexamine cómo se mide el éxito del liderazgo

    Desafortunadamente, demasiadas organizaciones miden el éxito de un líder al examinar el desempeño a corto plazo. Y a veces, los jefes tóxicos son capaces de hacer cambios a corto plazo que parecen mejoras. En un esfuerzo por evitar las críticas -o amenazas e intimidación- los empleados pueden trabajar más horas bajo un jefe tóxico. Pero, cuando su trabajo duro no conduce a resultados, es probable que sus esfuerzos no se sostengan a largo plazo. Con el tiempo, los empleados serán más propensos a cometer errores. Y en lugar de hacer lo mejor para la organización, tendrán que cuidarse de ellos mismos.

    Es importante examinar los efectos que tiene un líder en una organización. Los grandes líderes inspiran a la gente a sacar lo mejor de ellos mismos. Pero los líderes tóxicos limitan a los empleados a luchar por superar el día a día.

    Fuente Forbes